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Reflexiones
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Javier Sáez de Ibarra |
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Los extraterrestres son
gatos
| Los extraterrestres son gatos. |
No hay más que verlos. Se pasean, dueños
y señores. Merodean, repasan y saben sin necesidad
de investigar. Conocen los mejores lugares, en el interior
de una casa o en la calle inhóspita. La altura
de un árbol, el alféizar de una ventana,
los rincones oscuros, cualquier escondite lo hacen suyo
con naturalidad y sin prisa. |
Son poderosos: el espacio los acaricia; y en el secreto
del tiempo establecen su horario. Han aprendido a sobrevivir
sin necesidad de alterarlos. |
Pudieron elegir un león o un tigre; pero han
rehusado tanto derroche; les basta con ser los reyes de
una ecología mínima. La almohadilla de entre
sus garras hace cualquier suelo mullido a sus pies; han
abierto el mundo a la agudeza de sus oídos y al
brillo fosforescente de sus ojos. Atraviesan la noche
con un lamento áspero que sólo ellos entienden
y donde nos dejan a veces el remedo de un cachorro humano.
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También ellos sueñan con la música
inaudible de una luna nostálgica su sueño
de pájaros. Pero con el dormir se aplacan, y no
quieren volver. |
Se despreocupan de mezclarse -sin confusión-
entre nosotros; su trato con los hombres los llevó,
sin duda, a esa conducta que tachamos de egoísta;
les dejan indiferentes nuestras comparaciones; y no tienen
el menor reparo en mostrar a cada paso el hastío
que, evidentemente, les producimos. |
Los mentirosos
Cuando sucede que un hombre tropieza en la calle, se golpea
con el bordillo y se mata...
... Coinciden la Predestinación y el Azar.
Señores lejanos. Y contradictorios.
¡Qué le importa al hombre muerto a cuál
de los dos echar la culpa!
Otro hombre arropa a su hijo que duerme en medio de la
noche, y se retira de puntillas caminando de espaldas por
lo oscuro: ése burla a los dos mentirosos.
Revisión del drama
Veamos; el drama que continuamente se elucida en
la vida cotidiana es éste: cómo vengarse
de los jefes. |
La forma actual de los contratos ha impedido hace
ya mucho la venganza sangrienta (la mención, incluso,
al problema del honor). La huelga no es sino otra forma
más de la espera en la justicia del cielo; demasiado
impersonal y tardía. |
Así que elucidamos sobre gestos ¡tan
significativos! que acaso sólo a un compañero
de planta le es dado entender, o sobre crispaciones que
caben en un ascensor y en el tiempo, tal vez, de su trayecto.
Hemos hecho de la conversación un festín
de armas que babean; y de los ojos y quijadas las muecas
más horribles de la ferocidad trabajadora, cuando
nos hincamos con nuestros instrumentos en ese cauce del
empleo. |
Finalmente construimos edificios torturadores de
rencor dentrísimo. ¡Ah! Y salimos nobles
de perdonarles la vida los viernes, hacia una casa donde
nos visitan esa y otras melancolías, y otros consuelos.
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Un hombre sigue a otro
Un hombre decide seguir a otro en secreto. |
Así se transforma en vigilante, detective
o policía atento al menor indicio de delito. |
Puede ser un asesino que observa las regularidades
de esa vida para descubrir la ocasión propicia
para su crimen. Podrá convertirse, quizá
más adelante, en amante de su mujer, con la que
celebrar encuentros a salvo de sorpresas. Puede volverse,
él mismo, el enamorado del hombre, o su admirador,
o su envidioso. Y sentir cada una de esas emociones, distintas
o fugazmente entremezcladas, corriendo por su cuerpo.
Pensemos que desee averiguar otras dimensiones de la vida
en las que no ha reparado hasta entonces, o que ha perdido
sin saberlo. Tal vez actúa como quien busca simplemente
un amigo. O como alguien al que, a fuerza del seguimiento
mismo, termina por hacérsele imprescindible esa
obediencia. Puede volcarse hacia la devoción o
hacia el odio. Acaso se descubra que aspiraba, y al fin
alcanza, una regularidad para su vida que necesitó
como el descanso. Podría adoptar algunas otras
formas. |
Un hombre que sigue a otro a quien no conoce se vuelve,
con el tiempo, muchos hombres que con él pasean. |
Estos microtextos de Javier Sáez
de Ibarra fueron publicados originalmente en el nº 55
de la Revista CLARÍN (enero-febrero 2005)
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